Una mujer que trabaja en casa intenta concentrarse mientras que sus hijos están jugando detrás suyo

Claves para trabajar con los niños en casa

Una de las realidades del hecho de trabajar desde casa se encuentra en aquellas personas que tienen hijos pequeños. Los niños necesitan una atención que se tiene que compaginar con las obligaciones profesionales. Mucha gente se pregunta si es posible esta combinación. La respuesta es que sí, pero manteniendo una serie de fundamentos de gestión para conservar la concentración, realizar adecuadamente las tareas laborales, atender correctamente a los peques de la casa y no acabar con un ataque de nervios. Trabajar con hijos en casa no es lo ideal, pero existen elementos para reducir las inconveniencias existentes.

El teletrabajo con niños pequeños en el hogar es todo un desafío, pero que se puede tirar adelante teniendo capacidad de adaptación y siempre con una actitud positiva, porque los imprevistos que se pueden producir son múltiples cuando se trata de niños. Un claro ejemplo es que durante una videoconferencia pueda aparecer uno de los pequeños de la casa pidiendo cualquier cosa. Por televisión se han podido ver unas cuantas interrupciones de este tipo mientras se está produciendo una conexión en directo en un programa.

La conciliación familiar es uno de los aspectos que más se valoran en los últimos tiempos y las instituciones públicas y privadas tienen que ir de la mano para que sea efectiva. El teletrabajo aporta una parte de este paradigma. Cuando hay hijos pequeños en el hogar, compartiendo familia y empleo, se deben seguir una serie de estrategias muy claras para que sea eficiente para todas las partes para poder cumplir con las responsabilidades laborales y también con las familiares. El diálogo y la flexibilidad serán elementos destacados para hacer posible este objetivo, teniendo en cuenta que será complicado poder efectuar una jornada laboral de manera continuada.

Cómo organizar el trabajo con niños en casa

Confecciona un horario flexible: toda la familia debe tener claro que en el hogar también se está trabajando, por lo que a los más pequeños se les explicará en que consiste y que durante un tiempo diario no se podrá malestar. Siempre es más sencillo que lo comprenderán los niños más mayores y es normal que se produzca alguna interrupción durante la jornada laboral. Lo mejor es establecer una agenda del día, marcando una lista de actividades, aunque esta se puede moldear y ser flexibles porque existen necesidades. En el caso de haber dos adultos, se podrán compartir las tareas con los niños para que afecte en lo mínimo en el trabajo.

Explica que tienes que trabajar: los más jóvenes puede ser que les cueste entender que teniendo a sus padres en casa ­–o a alguno de los dos­– no estén suficientemente por ellos. Para que no se produzcan frustraciones, aquí es importante explicarles bien porque te encuentras en el hogar y porque es necesario que no molesten. Ellos lo agradecerán y seguro que intentarán no hacerlo, aunque siempre hay la posibilidad que se produzca alguna interrupción inesperada que corta el flujo de trabajo.

Separación de espacios: cada lugar de la vivienda es para una cosa. Uno de los límites impuestos a los niños es que en los horarios fijados no se puede molestar porque estás trabajando. De la misma manera, ellos poseen su lugar para jugar y hacer los deberes. Es la manera que tengan claro la necesidad de saber que cada lugar del hogar tiene su momento y actividad.

Levántate antes que los niños: el tiempo en que los peques del hogar están durmiendo es una ocasión perfecta para realizar quehaceres laborales que necesitan un mayor grado de concentración. Por este motivo es aconsejable levantarse cada mañana bastante antes que los pequeños, con la ventaja de poder ponerte a trabajar directamente porque no existe el desplazamiento al puesto de trabajo. Cuando ya estén despiertos, se puede aprovechar para llevar a cabo tareas que no necesiten tanta focalización. Es necesario priorizar las labores para ganar en productividad.

Controla las expectativas: está claro que no es lo mismo trabajar en un entorno de oficina que en casa con hijos a cargo. Cada día se tiene que valorar que es lo que se puede hacer y lo que no, siendo sincero una mismo de a lo que se puede llegar. Por lo tanto, las expectativas deben ser realistas al rendimiento que se pueda realizar teniendo en cuenta todos los factores que se producen, tanto laborales como de la familia.

Reglas de tiempo frente a la pantalla: con todas las opciones que existen, es fácil que los niños se pasen buena parte del día delante de una pantalla, ya sea de la televisión, ordenador, consola, tablet o móvil. Por costumbre, el tiempo en el cual tienen los ojos delante de estos aparatos se tiene que controlar. Debemos hacer un uso responsable de la tecnología.

Por este motivo es aconsejable que cuando se trata de trabajar en casa, este espacio de tiempo delante del monitor sea el mismo en el que se realicen videollamadas de trabajo o cuando más concentración se necesite y las distracciones supongan un mayor grado de molestias. Para que se alejen de las pantallas, se puede confeccionar una lista de tareas y actividades divertidas a realizar al día siguiente. Necesitan estar entretenidos durante la jornada, por lo que se les puede ofrecer incentivos por buen comportamiento.

Toma descansos con tus hijos: durante la jornada es necesario descansar para despejar la mente durante unos minutos. No se puede mantener la concentración y la productividad durante horas de forma continuada. Aprovecha este espacio para estar con tus hijos. Es un tiempo para estar con ellos, no para vivir pendiente del teléfono móvil, las redes sociales o el televisor. Son instantes exclusivamente para ellos y de compartir actividades de juegos, o simplemente para hablar o leerles algo. Estas mismas cualidades se desarrollaran en cada una de las comidas que se realizan durante el día. Se trata de pasar momentos de calidad con la familia y no estar pendientes de las tareas profesionales.

Pide ayuda a familiares y amigos: en las ocasiones en que sea complicado compaginar las tareas como padres y profesionales, la familia y los amigos pueden ser una base sólida para ayudar. Son personas de la máxima confianza y que seguro que les gustará estar con los pequeños. Esto permitirá que puedas estar centrado en el trabajo cuando más concentración se necesita. Existe también el recurso de contratar a una niñera si ningún familiar o amigo puede hacerse cargo de los niños.

Comunicación amable y paciente: cuando el teletrabajo se realiza por primera vez, es una situación novedosa para todos los miembros de la familia, para quien lo desarrolla y para los que tienen que convivir. Por este motivo, y más subrayando cuando se trata de niños, es necesario mantener la máxima tranquilidad posible, ya que los pequeños de la casa no están acostumbrados a esta situación que se les presenta. Seguro que se producirá alguna situación incómoda, pero eso no debe hacer desatar los nervios. La tranquilidad debe imperar y la comunicación con los hijos tiene que ser amable y de respeto.

Trabajar con un bebé: la situación es diferente cuando se trata de compartir la jornada laboral con un bebé. En este caso la atención es mayor, ya que además se le tienen que mantener sus rutinas de sueño y comidas. Precisamente cuando duerme es cuando más se aprovecha para trabajar. Cuando está despierto, el porteo será el mejor aliado, ya que permitirá tener las manos libres para realizar la tareas laborales. También se puede crear una zona de juegos segura al lado del espacio de trabajo, donde el pequeño puede estar entretenido desarrollando su motricidad, al mismo tiempo que estará vigilado de cerca.

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