Un sapo encima de una tabla de madera

¡Tráguese ese sapo!, manual para ser más productivo

Comerse una rana viva a primera hora de la mañana no es un plato que apetezca a muchos. Pero esta es sólo una metáfora con la que Brian Tracy explica los 21 estrategias que permiten planificar, administrar y actuar para conseguir los objetivos planteados. Tráguese ese sapo es su best-seller en el que muestra cómo crear hábitos para alcanzar grandes niveles de productividad y satisfacción personal.

No es tan literal, no te obliga a comerte ningún anfibio de buena mañana. Comerse un sapo o una rana tal cual no es un plato a gusto de muchos paladares. La exclamación que titula el libro está tomada de una cita del escritor Mark Twain: “Cómete una rana viva a primera hora de la mañana y nada peor te ocurrirá durante el resto del día”. Con esto te anima a hacer primero los trabajos más dificultosos y tomar las decisiones más complejas.

Cómo ser más productivo

El sapo se interpreta como una tarea, la que menos te apetece hacer, la más complicada. Si es lo primero que haces, a partir de aquí el día lo podrás ver con un enfoque más positivo. Es una técnica de productividad para crear hábitos que permite a las personas realizar y completar lo más importante de la jornada en primer lugar.

Es un manual contra la procrastinación, para no postergar acciones y decisiones, para evitar dejarlas para más tarde, y ese tarde se convierta en mañana y después para otro día. La clave está en pasar a la acción y terminar aquello que empieces. Administra el tiempo y prioriza.

Quizás esa primera actividad a completar es difícil, aburrida, larga, desagradable o requiere demasiada concentración, pero tienes la obligación de hacerla. Además es la que requiere mayor capacidad de atención y de energía.

Puede ser desmoralizador empezar cada día con la tarea más complicada, pero cuando obtienes el hábito se toma de manera diferente. Tienes la certeza que concluyes este primer reto y el resto de la jornada será más placentera porque ya habrás hecho lo más importante. Este es un factor psicológico destacado.

Las personas exitosas saben ejecutar y no pierden el tiempo, se focalizan y trabajan de una manera constante y efectiva. Sigue una curva de aprendizaje para adquirir los hábitos, que servirán para la proyección de tu carrera profesional.

Resumen de Tráguese ese sapo

Es un compendio de técnicas para tomar decisiones y actuar. También para desafiar a incidencias que puedan suceder como interrupciones durante el flujo de trabajo, mala planificación, pensamientos negativos y fallos en la tecnología.

Tráguese ese sapo, 21 estrategias para tomar decisiones rápidas y mejorar la eficacia personal está enfocado a:

  • Definir los objetivos
  • Dividirlos las metas en tareas a realizar
  • Saber priorizar las actividades
  • Eliminar o delegar las menos importantes
  • Establecer una programación del día
  • La primera tarea a hacer por la mañana es la más importante y prioritaria
  • Concentrarse únicamente en la labor que estás realizando
  • No pasar a otro tema hasta terminar el que estás haciendo

El autor también resalta en el libro aspectos destacados que tienen que ir de la mano con las estrategias de productividad para alcanzar una plenitud, como la importancia de tener una alimentación saludable, hacer ejercicio y dormir unas 8 horas para que el cuerpo descanse.

Decidir el orden de prioridades

Los asuntos que se afrontan cuentan con diferente relevancia. Aquí es donde tienes que hacer una lista de lo que necesitas completar en primera instancia, con baremos que tienes que constituir en referencia a importancia, urgencia o complejidad.

En el caso de no tenerlo claro, utiliza la técnica ABCDE para conocer que debe estar en primera posición de la planificación.

  • A: es la tarea que tiene que estar en el primer puesto, aquella más importante que necesita ser completada y que en caso de no realizarse tendría consecuencias muy graves.
  • B: es la segunda más trascendente y que en la situación de no terminarse la repercusión tiene muchas opciones de ser considerable.
  • C: es un asunto que puedes realizar, pero que en el caso de no hacerlo no tendría un impacto realmente negativo.
  • D: es una tarea de menor relevancia y que puedes delegar en alguien para centrarte en otros temas.
  • E: es una labor que no tienes porqué llevarla a cabo, por lo que la puedes quitar de tu agenda.

Una vez queda claro el orden de prioridades, se debe seguir. La tarea A es la primera a afrontar y finalizar. Ninguna puede pasar por delante.

¿A quién va dirigido el método de productividad?

Todo el mundo se puede beneficiar de esta técnica, a desarrollar tanto en la vida personal como en la laboral. Permite establecer un orden de prioridades y completar las tareas de manera eficiente y satisfactoria.

Las personas que más se benefician de este método de productividad son aquellas que:

No saben establecer prioridades

Son aquellas a las que les cuesta ver que es lo primero que tienen que hacer, que es lo más importante a realizar ese día o posee un rango de mayor urgencia. Las estrategias que aparecen en el libro les ayudan a identificar cuáles son y el orden a seguir para completarlas.

Procrastinadores

Las personas que retrasan sus tareas y decisiones de manera premeditada. Lo posponen hasta que no hay más remedio. Procrastinar es algo que todos hacemos en algún momento, pero hay ente que lo hace de manera habitual para no afrontar obligaciones. En el libro se muestran formas para motivar y luchar contra la pereza y el miedo a tomar determinaciones.

Quieren ser más productivas

Las circunstancias hacen que muchas personas tengan potencial pero que no puedan desarrollar todas sus dotes para ser más productivas. Hay individuos que no consiguen avanzar aunque se lo propongan. Implementar las estrategias proporciona maximizar las habilidades propias y así mejorar el rendimiento y alcanzar los objetivos planteados.

Agobiados por el trabajo

Hay personas que se sienten verdaderamente abrumadas por la cantidad de tareas que tienen pendientes diariamente. Les cuesta afrontar la primera porque por detrás van muchas más y no ven el final. Es una bola que cada vez se hace mayor. Las estrategias del libro van dirigidas a pasar a la acción, a establecer ese comienzo para continuar con el resto de asuntos sin que sea una situación estresante.

Ventajas de priorizar las tareas

Los beneficios que aporta esta metodología para la gestión del tiempo y el flujo de trabajo son evidentes en materia de productividad y rendimiento.

Enseña a priorizar

Te hace tomar decisiones, como que es lo más importante que debes afrontar. Hace que evalúes todas las tareas y realices una lista que vaya de más a menos, facilitando una perspectiva de las cosas y la carga de trabajo. Favorece que le dediques tiempo a todo lo importante y dejes en un segundo plano lo que no lo es tanto. Permite realizar una planificación exhaustiva y centrase en cada actividad.

Acaba con la procrastinación

La agenda que tú mismo te marcas proporciona una guía para la realización efectiva de tareas y decisiones. No sirven las excusas de dejar cualquier asunto para más adelante. Lo tienes planificado y sabes en que momento lo afrontas y debes finalizarlo. Además lo más complejo es lo primero a encarar, por lo que el resto tendrá una menor dificultad para ti.

Impacto positivo

Permite organizarte de una forma más efectiva porque lo más complicado del día es lo primero que haces y completas. Durante el resto de la jornada podrás centrarte en otros aspectos sin tener el peso de realizar lo que más te cuesta, haciendo el día más llevadero. Tendrás más energía para seguir trabajando y enfocado en el siguiente quehacer.

Promueve hábitos de trabajo

Centrarte en un tema en concreto, mantener el foco en lo que estás haciendo, completar la cuestión y continuar con la siguiente, permite que evites las distracciones que provienen del exterior y las tuyas propias, que no pierdas el tiempo con banalidades y alejarte de las distracciones. Eres más consciente del camino a seguir y de lo que te distrae.

Capacidad de superación

La sensación pesada que supone afrontar tareas que no te gustan o que son extremadamente complejas la sabes transformar para no dejar nada importante para más tarde. Sabes que de esta manera no irás atrasado en tus asuntos y te quitas de encima esa percepción de ir posponiendo las cosas, que te hace sentir mal porqué tienes en la cabeza el pensamiento que te queda por hacer el trabajo importante. Tienes claro que es lo primero. Esta capacidad de superación te motiva y te hace sentir bien.

Más productivo

Sacas máximo rendimiento en las horas de trabajo. Aprovechas mejor el tiempo. Por la mañana es cuando tienes más energía y eres capaz de realizar lo más complicado del día, la labor más agotadora mentalmente. Eres mucho más productivo durante la jornada laboral porqué la sabes administrar más eficientemente.

Mejor gestión del trabajo

Se trata de centrase en lo que te da mejores resultados, un mayor rendimiento. Es el principio de Pareto, que indica que el 20% de lo que dedicamos a algo nos proporciona el 80% de los resultados. Aprendes a administrar el tiempo y los beneficios que obtienes en cada actividad.

Valoras las consecuencias

Te hace ver qué pasa cuando no cumples objetivos. Determina la repercusión que tiene no hacer lo realmente importante a tiempo, cuando toca. Ya sea por pereza, ser irresponsable o descuidado. Siempre debes ser consciente de las consecuencias respecto a las decisiones que tomas.

Consejos para saber priorizar

Empieza de inmediato. Son técnicas con la que buscas obtener resultados más eficientes para conseguir niveles de productividad elevados y una sensación de progreso constante.

Haz una planificación

Primero de todo anota todas las tareas que tienes que completar e identifica objetivos y resultados. Esto te permitirá materializar prioridades. Es la mejor manera para gestionar el tiempo, que el rendimiento sea superior y se puedan cumplir exitosamente las metas planteadas. Establece un orden de preferencias por importancia, urgencia o dificultad. En cada ocasión esta distribución puede tener unas reglas diferentes.

Focalízate

Una vez tienes la lista de prioridades, céntrate en la primera tarea. Decide cuál es tu rana y ponte con ella. Es la más importante de la jornada y evita distracciones hasta terminarla. Ya habrás hecho lo más importante del día. Lo más complicado es empezar, cuando estás trabajando ya tienes el ritmo adquirido y vas a velocidad de crucero porque el foco está puesto. Entre las diferentes labores a realizar toma descansos.

No avances sin completar

Ten claro que si empiezas algo tienes que terminarlo. No caigas en la trampa de pasar a otra tarea antes de terminar con la que estás haciendo porque te está resultando demasiado tediosa. Lo que has considerado lo más importante del día tienes que concluirlo y hacerlo satisfactoriamente. Es la manera de centrarse verdaderamente. Pasar a la siguiente sin completar la actual provoca que no se completen las tareas y se complique recuperar el hilo de lo que se estaba haciendo con la anterior, además que existe el peligro de seguir postergándola. Verás cómo terminando con el asunto más complicado obtendrás una sensación de alivio para afrontar los siguientes y ganarás en concentración.

Mantén el optimismo

Siempre debes ser optimista. Es la manera de seguir adelante. Es una actitud y mentalidad que marca tu comportamiento para afrontar las cosas, por complicadas que sean, maximizando toda tu potencialidad. Es la disposición más ventajosa para empezar a hacer algo, te proporciona confianza en tus posibilidades y solucionar problemas que puedan surgir.

Sin prisas

Las prisas nunca son buenas consejeras. Hay situaciones de urgencia que piden rapidez, pero si no se llega a estos límites asegúrate de completar todas las tareas importantes con las máximas garantías y sin un apresuramiento que puede provocar errores y que los resultados no sean los deseados, además de retrasar el trabajo en el futuro. Ser eficiente reportará el mejor rendimiento. Si es necesario divide las tareas para garantizar el éxito.

Prepara tu próxima jornada

Planifica lo que harás mañana y en qué orden. La noche anterior establece todo lo que tienes que hacer y establece prioridades. No lo hagas el mismo día porqué retrasará tu hora de inicio de empezar a completar temas. Configura la jornada laboral y los objetivos a cumplir. No quieras ir más allá y hacer la agenda de toda la semana, porqué funcionar con esta antelación puede hacer que te retrases en tus obligaciones más inmediatas y provoque distracciones innecesarias. Ve día a día.

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