Mujer utiliza un ordenador portátil para trabajar en el dormitorio mientras su hija juega en la cama

Evita los 30 errores más comunes de trabajar en casa

Trabajar en casa es una excelente oportunidad y aquello que muchas personas llevan mucho tiempo deseando. Presenta múltiples ventajas, pero también se pueden producir algunos errores por la nueva manera de trabajar, que se tienen que evitar y resolver rápidamente si aparecen. Con la experiencia se van adquiriendo unas rutinas que deben ser positivas para la productividad y aprovechamiento del tiempo, que representen un elemento de valor.

Si estás acostumbrado a estar en una oficina seguro que necesitarás un período de adaptación y superar fallos críticos que puedan surgir y delimiten la efectividad laboral. Los malos hábitos no deben aparecer. La clave es tener autodisciplina y crear unas rutinas que propicien un entendimiento perfecto entre la vida laboral y personal.

Lista de errores más frecuentes de trabajar en casa

Esta lista presenta una recopilación con los errores más comunes que se producen cuando se efectúa la transición de trabajar en una oficina a hacerlo en remoto. También mostramos algunos consejos para evitar cometerlos.

Tener una home office que no está preparada: es lo primero que se hace cuando se trata de trabajar en remoto desde casa. No vale ponerse en cualquier lugar del domicilio, aunque este sea pequeño o no se cuente con una habitación específica. Debes condicionar un espacio que será únicamente para trabajar, con todo el material necesario y los dispositivos para poder realizar las tareas profesionales.

Utilizar el lugar de trabajo para el ocio: de la misma manera que un espacio del hogar estará preparado y limitado para llevar a cabo las tareas laborales, este lugar no será utilizado durante el tiempo que no se trabaje. No se tienen que mezclar conceptos. De esta manera, aunque sea en el mismo domicilio, se es más consciente a nivel mental de cuando se dedica tiempo al ocio, y cuando a las actividades profesionales.

No tener horario: la semana, o cada jornada, debe estar planificada dependiendo las tareas que se tengan que realizan. Aquí también están marcadas las horas de trabajo, y a poder ser que se mantengan en un largo período. Se trata de evitar que se trabaje durante más tiempo de lo que se haría en la oficina.

Parecer siempre disponible: los límites deben estar bien marcados. Todo el mundo tiene su horario, tanto laboral como en sus actividades personales, por lo que el hecho de trabajar en casa no tiene que ser una llave para los compañeros de ser la persona que lo soluciona todo. Cada uno tiene sus funciones y estar conectado por internet no significa que siempre tenga que estar disponible.

Parecer nunca disponible: al contrario que lo anterior. No tiene que servir como base de justificación no estar físicamente en la oficina para no comunicarte con los compañeros. La implicación es un factor que todos los miembros del equipo deben mostrar para que la productividad no se vea afectada.

No tener una rutina: los humanos somos seres de costumbres. Y más cuando se trata de trabajar. Es fundamental que se establezca una rutina de la jornada para empezar a ser productivo desde que te levantas de la cama hasta el fin de la jornada laboral. Esta rutina la crea uno mismo. Puede empezar por ducharse, desayunar y ponerse a las tareas profesionales, o iniciar el día haciendo ejercicio. Cada uno escoge lo que le convenga y la que mejor le funcione.

Tener muchas distracciones: en casa cualquier cosa puede distraer. Hay cosas que se pueden controlar, como no mirar las redes sociales, lo que te vas a hacer para comer o limpiar el piso, pero otras se subordinan a otros factores, como una llamada o que suene el timbre. Todo lo que depende de uno mismo se vigilará para no perder el tiempo con cortes de concentración y eficiencia.

Tomarse demasiados descansos: el hecho de estar en casa no comporta que la eficacia tenga que decaer. Justamente se busca lo contrario y no ser perezoso. Se tienen que fijar prioridades y cumplir metas, aprovechando la libertad que se posee. Como en la oficina, la actitud debe ser la misma. No hagas nada que no hicieras allí.

No tomarse descansos: evitar hacer breaks no es saludable. El cerebro no mantiene la concentración durante un espacio elevado de tiempo, por lo que es básico tomar pequeños descansos a lo largo del día. Levantarse y estirar las piernas es una manera de hacerlo.

Procrastinar: es uno de los grandes males, no solo en el aspecto laboral, sino también en la vida misma. Es aplazar cualquier tarea, responsabilidad o decisión a través de actividades que se realizan para no tener que hacerlo de manera inmediata. Se ocupa el tiempo para dejarlo para más adelante. Es una responsabilidad que todavía no se quiere asumir y son excusas que se construye uno mismo. Este es uno de los males que sufren las personas que trabajan a distancia. La solución es priorizar.

Un hombre está estirado en el sofá del comedor de su casa mientras mira el ordenador

Compartir ordenador con la familia: evitándolo es la manera que no se produzca ninguna incidencia que puede poner en algún aprieto. La computadora, sea portátil o de sobremesa, debe ser de uso personal para el trabajo, por lo que la pareja o si hay hijos utilizaran otra para conectarse a internet. De esta forma se evitará que se pueda enviar por error algún archivo o mensaje a algún compañero o cliente y provocar una situación embarazosa.

No bloquear el ordenador: cuando se toma un descanso o termina la jornada laboral, perdiendo de vista la computadora, lo mejor es cerrar la sesión o bloquearla para que no se produzcan problemas, especialmente si se tienen niños en casa. El motivo no es otro que se pueda enviar o borrar algún archivo por error.

No hacer copias de seguridad: ante cualquier problema informático que pueda surgir, o que en el ordenador se pongan unas manos que no son las propias, es importantes realizar copias de seguridad en un disco duro externo o en la nube. De esta manera nos ahorraremos más de algún dolor de cabeza y nos aseguraremos no perder ningún documento o dato importante.

Guardar documentos en cuentas personales: los archivos de trabajo deben almacenarse con especial cuidado cuando se está en remoto. Los documentos de la empresa se guardan por separado y nunca en cuentas personales de correo electrónico o de Google Drive, por ejemplo. Se puede producir una fuga accidental de información que podría tener graves consecuencias.

Velocidad de internet lenta: esta modalidad de trabajo si una cosa requiere es tener una buena velocidad de internet y un wi-fi que no presente problemas. Es esencial para el teletrabajo. La conexión debe ser muy buena para que no haya problemas de comunicación, con videollamadas que presenten cortes en el audio y las imágenes, y que el envío y recibimiento de archivos y documentos se efectúen sin ninguna incidencia. Si hay alguna lo mejor es hablar con el proveedor del servicio de internet.

Utilizar un wi-fi que no es seguro: cuando se trabaja en remoto se pueden estar utilizando datos confidenciales de la empresa. Por este motivo es fundamental utilizar una línea segura de wi-fi. Si se está en casa esta debe tener una contraseña que presenta complicaciones para alguien que intente hackearla. Si se está utilizando una red pública, como en una cafetería o biblioteca, puede ser peligroso por las vulnerabilidades que presenta ante un ataque de ciberdelincuentes.

No utilizar el botón de silencio en las videollamadas: es uno de los errores más habituales. Cuando se realizan videoconferencias y no se esté hablando, lo mejor es silenciar el micrófono propio para que al resto de integrantes de la reunión no les llegue cualquier sonido inapropiado de nuestra casa y que será visto como poco profesional. Desde cualquier comentario que se haga, a un estornudo, los ladridos del perro, el ruido del aspirador o un ruido inadecuado.

No invertir en lo que se necesita: para trabajar desde casa de una manera eficiente hay una serie de requisitos a cumplir, como invertir en material. En ocasiones la misma empresa proporcionará parte de ellos. Los dispositivos con los que se trabaja deben ser los adecuados, igual que el mobiliario y cualquier cosa que se necesite. No es necesario adquirir material informático con unas características demasiado potentes que no se llegarán a utilizar. El mobiliario mejor que sea ergonómico.

Estancarse profesionalmente: cuando se trabaja físicamente con otras personas en la oficina, los compañeros son una fuente de conocimiento. Cuando se trabaja a distancia no existe este contacto diario, por lo que es aconsejable que uno mismo dedique parte del tiempo en evolucionar profesionalmente a través de investigar, estudiar y aprender nuevas habilidades en su sector. Continúa estableciendo nuevos contactos y descubriendo opciones de aprendizaje que te permitirán evolucionar.

No vestirse: para ser más productivo es necesario no ir todo el día en pijama para estar en casa y ponerse algo cómodo. Mentalmente es positivo. No vale eso de que como nadie me tiene que ver puedo llevar lo que quiera. Está claro que si se tiene que realizar alguna videollamada la ropa que se llevará será la adecuada, con aspecto profesional.

Mezclar tareas del hogar y de trabajo: evitar que se produzcan distracciones cuando se trabaja en casa. Dando una vuelta por el hogar, siempre se pueden encontrar cosas para hacer, desde hacer las camas a poner una lavadora o fregar los platos. Es importante mantener un tiempo para cada cosa. Cuando se trabaja solo se está para cumplir con las labores profesionales, mientras que las del hogar se harán fuera de este horario.

Estar desorganizado: si no hay un control sobre lo que se hace, la productividad se ve afectada. Es necesario que exista un orden con todo lo que se necesita cuando se trabaja, así como tener claras las tareas a realizar durante el día. También las cosas a hacer fuera de la jornada laboral.

Aislarse socialmente: le ocurre a algunas personas, la falta de interacción humana, especialmente si no comparten con nadie el domicilio. El hecho de no ir a trabajar a las oficinas de la empresa hace que se pierdan rutinas y no se interactúe de igual forma con los compañeros que si se hace telemáticamente. Dependiendo del trabajo hasta es posible que no se necesite hacer videoconferencias y llamadas, y que únicamente se pueda funcionar de manera correcta a través del correo electrónico. Por este motivo es necesario mantener el contacto con la gente de tu equipo, así como de tu entorno personal.

No salir de casa: siempre va bien despejar la mente y salir a la calle o el campo ni que sea una vez al día. Trabajar toda la jornada no es bueno. También es posible llevarse el trabajo fuera de casa y utilizar el ordenador portátil en cualquier lugar, ya sea un coworking, un bar o una biblioteca.

No cuidar la alimentación: estar en casa significa tener la comida cerca y poder comer cualquier cosa en todo momento. La alimentación es uno de los aspectos a los que se tiene que poner atención. Debe ser equilibrada y quitarse la tentación de ingerir alimentos que no sean sanos. Las comidas naturales del día se mantendrán, con productos siempre saludables.

No hacer ejercicio: no caminar en la ida y la vuelta al lugar de trabajo supone perder algo de actividad física durante el día. A esto se le suma la cantidad de horas que se pasa sentado delante del ordenador. Durante la jornada, en los descansos que se toman, es necesario levantarse y moverse por la casa. No es nada bueno para el cuerpo tener un comportamiento sedentario. Para que no se acumulen los kilos se puede hacer ejercicio en el propio domicilio. También existe la posibilidad de salir a la calle a caminar o correr, o acudir a un gimnasio.

Trabajar con la familia alrededor: lo recomendable, aunque dependerá de las dimensiones del hogar, es tener una habitación convertida en home office. Este espacio servirá para no sufrir molestias durante la jornada laboral por la interrupción o el ruido que pueda provocar algún miembro de la familia que se encuentre en el domicilio.

Problemas con el cuidado infantil: tener niños pequeños en casa supone darles una atención durante el día. Se tiene que hablar con ellos para que entiendan que se está realizando trabajo desde casa y que deben evitar molestarlos, especialmente si se está efectuando una videoconferencia o una llamada telefónica. Es normal tener parte de la atención puesta en lo que están haciendo mientras que se está trabajando, pero tiene que haber un punto medio para que no afecte a la productividad. La pareja o algún familiar serán de ayuda para que se resuelva bien este tema.

No aprovechar la libertad: trabajar en casa tiene muchos beneficios. Los horarios dependerán de muchos factores en relación al flujo de las tareas a realizar, de la condición del trabajador y si son proyectos propios o no. Por este motivo se tiene que aprovechar al máximo la libertad con la que se pueda contar, y centrarse en aspectos como la salud y el bienestar propio.

Trabajar 7 días a la semana: por último. ¡No trabajes cada día! También mereces tener jornadas festivas para no pensar en las tareas laborales. Cuando se está en casa es fácil ponerte a hacer alguna cosa del trabajo aunque sea solo un rato. De esta manera no desconectas nunca. Por eso es necesario no caer en la tentación y tener tus días de fiesta, que dependerán de tu condición laboral, si estás en una empresa, tienes clientes o eres autónomo. Puede ser en fin de semana o en cualquier otra jornada. La vida personal se debe potenciar.

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