Oficina en casa de un teletrabajador con dos ordenadores encima de la mesa

Cómo ahorrar en la factura de la luz cuando trabajas desde casa

El teletrabajo comporta que se pasen más horas en casa. La tecnología facilita que puedas ejercer profesionalmente desde el hogar proporcionando todas las herramientas. Estos dispositivos necesitan estar conectados a la electricidad, que se suman a los electrodomésticos que hay en el hogar. Por este motivo es necesario reducir el consumo eléctrico para que se produzca un ahorro de luz.

Para no pagar de más y como medida de protección para el medio ambiente es necesario tener un uso responsable de la energía. Se deben tener en cuenta aspectos básicos como la tarifa eléctrica contratada, porque el precio puede variar según la franja horaria. Dependerá de la compañía de la que se es cliente y del país, por lo que es esencial leer bien las condiciones del contrato.

Los gastos en el teletrabajo se tienen que controlar para que el recibo no se eleve demasiado, tratando de reducir el consumo de electricidad sin comprometer la comodidad para ser productivos y conociendo el sistema tarifario para saber el precio de la luz según el horario.

El control no solo tiene que ser en los dispositivos que se utilizan para trabajar, sino también en todos los electrodomésticos y en la climatización del hogar.

A continuación se presentan formas fáciles de ahorrar energía en casa para estar en condiciones confortables para trabajar.

Consejos para el ahorro de luz en el teletrabajo

Realizar teletrabajo supone gastos de luz al desarrollar la jornada laboral en el hogar. Para reducir el consumo energético durante las tareas laborales es imprescindible realizar una serie de medidas.

Utiliza ordenador portátil

Un laptop consume menos que un ordenador de sobremesa. La eficiencia energética de los portátiles es mucho mayor, con una tecnología que aporta además de eficiencia en sus funcionalidades un ahorro importante en la factura de la luz.

Usa la batería del laptop

El portátil no debe estar conectado a la corriente durante todo el día, porque es una forma de consumir electricidad. Utiliza la batería y recárgala cuando el ordenador te anuncie que está cerca de agotarse. Si por razones de trabajo puedes hacerlo recarga la batería en los tramos donde la electricidad es más barata.

Aparatos de bajo consumo

En una oficina en casa puedes necesitar varios dispositivos electrónicos para realizar tus tareas profesionales. Cuando tengas que comprar alguno comprueba su consumo y asegúrate que tengan una etiqueta de eficiencia energética.

No dejes nada en stand-by

La mayoría de aparatos que hay en casa tienen la posibilidad de permanecer en modo reposo. No están encendidos, pero tampoco apagados del todo. Los dispositivos que se encuentran en esta función consumen electricidad aunque no los estés utilizando.

Desenchufa si no lo utilizas

Todos los aparatos que necesitan recargar las baterías, como ordenadores portátiles, teléfonos móviles o tablets, no los dejes todo el día cargando. Una vez se encuentren en su máxima capacidad quítalos de la toma de corriente. Mantenerlos conectados puede degradar la batería, además que se desperdicia energía.

Emplea una regleta de enchufes

Te permite tener conectado todo lo que necesitas en un solo lugar. Esta disposición te proporciona poder realizar la conexión y desconexión con la corriente desde un mismo interruptor. Así no corres el riesgo de olvidarte que te has dejado alguna cosa enchufada.

Configuración en modo ahorro

Configura el ordenador en modo suspensión para que cuando lleve un tiempo sin utilizarse se apague en su totalidad o lo haga la pantalla, que consume recursos energéticos. En el caso de los portátiles también evita que el dispositivo informático sufra un sobrecalentamiento.

Climatiza solo el espacio de trabajo

Si durante toda una jornada laboral vas a permanecer en una habitación donde tienes configurada la home office, es necesario que estés confortable ambientalmente para realizar tus labores. Controla la climatización en esa estancia para tener la temperatura adecuada, pero no es necesario que en el resto de la vivienda se mantengan los mismos grados y tengas conectado el aire acondicionado o la calefacción, porque no se va a utilizar si no hay más personas en el domicilio.

Utiliza un termostato inteligente. Lo puedes programar para que se encienda cuando la estancia llegue a una temperatura que se ha indicado como límite, y hasta hay modelos que se pueden usar de forma remota desde fuera del domicilio.

Ventilador antes que aire acondicionado

En épocas de calor utiliza antes un ventilador que el aire acondicionado porque supone un gasto muy inferior en la factura eléctrica. El consumo de electricidad de un ventilador es mucho menor.

Coloca luces LED

La tecnología LED aporta unas características ventajosas respecto a las bombillas tradicionales. La iluminación es mejor y más eficaz, suponiendo un ahorro en el recibo de la luz. Son de bajo consumo y es aconsejable ponerlas en todas las habitaciones del hogar.

Aprovecha la luz natural

La luz natural es mejor que la artificial. Los ojos lo agradecen en jornadas de trabajo. La luz solar ayuda a no fatigarte tanto visualmente. Es preferible habilitar un lugar de trabajo en estas condiciones, con ventanas, balcones o terraza que aporten claridad del exterior. Las persianas deben estar arriba y las cortinas abiertas para que permitan pasar toda la iluminación natural. De esta manera no tienes que encender ninguna luz.

No imprimir si no es necesario

Evita imprimir cualquier cosa si no es estrictamente indispensable. Es una acción que se deja de hacer por el bien del medio ambiente por el gasto de papel y tinta. Es más cómodo para la vista leer sobre papel que en la pantalla, pero el ahorro en estos aspectos y en el recibo de la electricidad vale la pena.

Control de las puertas y ventanas

Las puertas y ventanas de la casa y la estancia en la que se encuentre la home office tienen que permanecer abiertas y cerradas según las condiciones de temperatura. En invierno deben estar cerradas para que no se escape el calor de la calefacción, mientras que en periodos calurosos mejor que estén abiertas para que entre el aire y haya corriente.

¿Cómo se puede ahorrar en la factura de la luz?

Para rebajar la cantidad de electricidad que se gasta en un domicilio la solución no solo se reduce a colocar lámparas de bajo consumo por toda la casa. Esta es solo una manera. Es preciso que la vivienda sea eficiente a nivel energético escala estructural y de acabados.

También es fundamental que los electrodomésticos sean de bajo consumo y si el contrato con la compañía eléctrica funciona por tramos, conocer a que hora la luz es más barata, para programar el uso de los aparatos en base a los horarios en los cuales los precios de la electricidad son menores.

Además de las medidas que puedes tomar cuando trabajas desde casa para ahorrar, dispón de otros hábitos para reducir la factura de la luz en el hogar.

Ajusta la potencia contratada

Es uno de los grandes errores que se cometen. Muchas personas contratan más potencia eléctrica de la que necesitan. Tienes más KW en la vivienda de los que vas a utilizar al unísono. Esta circunstancia supone un aumento de la factura eléctrica, porque pagas un fijo aunque no los consumas.

Ajústate a lo que necesitas. Debes tener en cuenta los electrodomésticos y aparatos electrónicos que haya en el domicilio, el número de bombillas, las personas que viven y el tiempo que se pasa en casa. Si adecuas la potencia verás cómo podrás reducir los gastos de la luz.

Auditoría de energía

Si quieres conocer la eficiencia de tu casa contrata una auditoría de energía, con la cual los técnicos harán un estudio de todo el domicilio para detectar aquellos puntos en los que se pierde la temperatura interior y se desperdicia electricidad a causa de una mala construcción o la utilización de materiales inadecuados o desgastados.

Aislamiento térmico

Es muy importante que los marcos de las ventanas y las puertas sean de calidad. Si no están bien colocados o son de materiales inadecuados serán una vía de escape de la temperatura que hay en el interior y de entrada para la del exterior, provocando un aumento significativo en la factura eléctrica en verano e invierno al aumentar el uso de los aparatos de calefacción y aire acondicionado. También es una buena idea tener doble acristalamiento en las ventanas.

Controla la temperatura ambiente

Tener la temperada adecuada en el hogar según la estación del año en la que estés es primordial para tener una buena salud y no tener un gasto de electricidad excesivo por el empleo del aire acondicionado y la calefacción. En invierno, por ejemplo, no es necesario ir por casa en manga corta.

Según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la energía (IDAE), la temperatura que proporciona confort en invierno para estar en casa se encuentra entre los 19°C y 21°C. Por la noche, al dormir, es suficiente que esté entre 15°C y 17°C. En verano, periodo en el que se viste con menos ropa, estar a 26°C es suficiente para estar cómodo en el interior del domicilio. No es saludable que la diferencia respecto al exterior sea de más de 12 grados.

Apaga las luces

En todas las habitaciones del domicilio en la que no haya ninguna persona no es necesario mantener las luces abiertas. Es un desperdicio muy importante de energía y un desembolso innecesario.

También asegúrate que todas están apagadas cuando sales de casa. No tiene sentido dejar encendido nada si no hay nadie presente. Hay dispositivos inteligentes que se configuran para apagarse automáticamente si no se usan o tienen un detector de movimiento.

Electrodomésticos de bajo consumo

Cuando realices la compra de electrodomésticos para el hogar asegúrate que sean energéticamente eficientes. La etiqueta que portan marca su nivel y los más eficientes supondrán un ahorro de dinero proveniente de reducir el consumo eléctrico.

Reduce la temperatura al lavar

Una manera de ahorro de la luz en el hogar es poner la lavadora con programas con temperaturas bajas. De esta forma la máquina tiene que calentar menos el agua para realizar su función.

Seca la ropa al sol

Mejor que la brisa y el sol sequen la ropa que no una secadora, que consume una cantidad enorme de energía eléctrica y que además daña la ropa, dándole menos vida útil y manteniéndola en peores condiciones. Es preferible colgar todo lo lavado y que el viento y el sol hagan el proceso entero de secado.

Ducharse en vez de bañarse

Tomar una ducha en vez de llenar la bañera es un método efectivo para ahorrar agua y electricidad porque se tiene que calentar una cantidad muy inferior de agua, además que es mucho mejor para el medio ambiente. Piensa en ir abriendo y cerrando el grifo, no tenerlo todo el rato abierto. Las duchas deben ser cortas y no es necesario que el agua salga hirviendo.

Electrodomésticos a plena capacidad

Utiliza la lavadora y el lavavajillas en su carga máxima, así reduces el número de veces que los usas. Emplea programas eco que ahorran energía aunque sean más largos. Controla que la lavadora no tenga más peso del recomendado por el fabricante porque entonces tiene que usar más potencia.

Ajusta la temperatura de la nevera

Controla la temperatura de la nevera y el congelador para mantenerla en niveles adecuados para los productos que se encuentran en el interior y no se convierta en un gasto innecesario de energía. Para mantener los alimentos frescos en el refrigerador ajusta el termómetro entre los 3 y 5 grados, mientras que la del congelador a -18°C.

Llena la nevera

Una nevera llena de productos es más eficiente energéticamente que cuando se encuentra vacía o con pocos artículos, ya que tiene que emplear menos potencia para mantener la temperatura en el interior.

No abras el horno

En cada ocasión que se abre el horno para comprobar el estado de la comida que se está cocinando se pierde una gran cantidad de calor, que después el aparato tiene que recuperar. Por lo tanto no abras el horno innecesariamente. Es una buena idea apagar el horno minutos antes de finalizar la cocción, ya que el calor residual permite que se acabe de cocinar.

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